Revista de ecología, naturaleza y paisajismo

sábado, 25 de junio de 2016

PLANTACIÓN DE ÁRBOLES EN GALICIA





    En Galicia según el Inventario Forestal Nacional del año 2009, solamente el 29% de la superficie arbolada corresponde a bosque autóctono, lo cual representa un continuo retroceso en la conservación de las masas arboladas autóctonas.
    Con el transcurrir del tiempo, la superficie de bosque autóctono en Galicia sigue decreciendo y todo ello a causa de una política forestal errónea, lo cual es consecuencia de la autorización para uso del suelo de plantaciones de especies de crecimiento rápido.
    Los bosques gallegos hace ya mucho tiempo que han dejado de representar su propia identidad, su cultura, su uso e incluso modificando sustancialmente su paisaje, todo ello por beneficiar al sector maderero y a una economía de mercado que nada tiene que ver con el aprovechamiento tradicional, la utilidad y los cuidados que los bosques gallegos han tenido a lo largo del tiempo.
    Durante siglos en Galicia el bosque se ha conservado de una manera sostenible en lo referente a sus talas, pastoreo y aprovechamiento de su masa vegetal, pero como señalamos anteriormente, este bien hacer, desde un tiempo a esta parte se desechó apostando por otro tipo de explotación (entiéndase monocultivos), menos conservador pero más rentable económicamente, todo ello sin tener en cuenta, el peculiar sistema dinámico, conservador e integral de los bosques gallegos.
    Hemos de tener en cuenta que las especies autóctonas, por estar mejor adaptadas a los suelos gallegos, no ofrecen retrocesos cuando se cambian de usos los suelos, por el contrario las especies rápidas de crecimiento, empobrecen los suelos y dificultan el desarrollo de las especies autóctonas.
    En Galicia desde hace siglos, han existido y siguen existiendo maderas de buena calidad (castaño, roble, cerezo o nogal), pero a mi entender se debía potenciar más su plantación para elevar su valor económico y al mismo tiempo conservar las plantaciones autóctonas, bien es verdad que todo el territorio gallego no reúne las condiciones edáficas y geológicas para el desarrollo de estas especies, pero en aquellos lugares en que es posible su crecimiento, insisto, en que se debía potenciar su explotación.






















miércoles, 19 de agosto de 2015

INCENDIOS EN GALICIA AÑO 2015

    




    Si partimos de la base de que Galicia en lo relacionado con el monte como en otras muchas cosas, es peculiar y diferente respecto a otras regiones de España, nos encontramos en principio de que a mediados del siglo XIX, Galicia tenía muy poca superficie arbórea (quizá solamente el 5% - 6% de su superficie estaba arbolada), debido principalmente a la necesidad de roturar el monte para conseguir tierra labrada y así cosechar cereales. Entonces nos vemos que en aquel momento, el conocimiento sobre lo forestal era muy escaso, hasta que las diferentes administraciones públicas a comienzos del siglo XX, comenzaron a regular su uso del monte dictando normativas que algunas todavía hoy están en vigor. 

    Por otra parte hemos de tener en cuenta que la titularidad de la propiedad de parcelas en Galicia, en algunos casos es de difícil identificación, bien porque sus propietarios fallecieron y sus herederos no han tomado el relevo en la atención de los cuidados y desbrozados, dándose el caso de que muchos propietarios no viven en territorio nacional como consecuencia de la necesidad de emigrar hace muchos años y no haber retornado a su lugar de origen.

    Por tanto la gran cantidad de incendios que asola este verano de 2015 a Galicia arrasando miles de hectáreas de monte y arbolado, tiene su origen en diversos factores tales como el no desbrozar regularmente las parcelas, la falta de pastoreo intensivo como se llevaba antiguamente lo que suponía mantener limpio el monte, las altas temperaturas de este año, la no retirada de los restos después de efectuar las talas, restos estos que permanecen secos sobre las parcelas, lo que origina una situación de alto riesgo cuando se inicia un incendio, al ser los restos madereros un manto vegetal altamente combustible. Otro factor de riesgo es el de utilizar maquinaria en el monte durante las épocas secas, lo que acarrea que algunas veces se inicie un incendio al desprenderse chispas de la maquinaria.

    Asimismo otro factor importante a la hora de evaluar los incendios en Galicia (más de 70 incendios en un solo día del mes de agosto de este año 2015), es el de la despoblación del medio rural, el abandono de la limpieza forestal y la descapitalización tanto humana como económica durante los últimos años.

    Y por último señalar la irresponsabilidad de los incendiarios, que con su proceder conscientes o no de los hechos que realizan, o bien porque sufren un descontrol de sus impulsos, nos lleva a señalar este factor como principal de todos los mencionados.

    Resumen: Que una explicación global sobre los incendios en Galicia no existe, en cada comarca son diferentes las causas, en algunos lugares es la mala explotación de los recursos, en otros casos el mal aprovechamiento forestal y en otros puntos del territorio gallego, los grandes intereses bien de uso o económicos.


    Por último decir que en Galicia existe una normativa sobre el mantenimiento del monte, que afecta a la responsabilidad de sus propietarios, así como mantener las parcelas en buen estado de limpieza para prevenir los incendios, teniendo en cuenta que no solamente se le puede exigir responsabilidades a las administraciones públicas, cuando esta responsabilidad así como la prevención ha de ser compartida por todos.

jueves, 28 de agosto de 2014

PLANTACIONES MADERERAS EN GALICIA

   
    El plan Forestal de Galicia (1992), fue presentado en su momento por la Administración como la gran solución para la silvicultura en Galicia y al mismo tiempo fue criticado por algunas organizaciones ambientalistas, por su excesivo enfoque a producir beneficios económicos sin tener en cuenta otros factores como puede ser entre otros la conservación de las frondosas autóctonas.
    En Galicia las especies predominantes de pinos son dos: el Pinus Pinaster y el Pinus Radiata. La primera especie es una conífera de la región mediterránea occidental, existiendo dos subespecies, atlántica y mediterránea. La especie atlántica se viene utilizando en repoblaciones forestales desde el S. XVIII por ser un árbol muy frugal que acepta suelos poco profundos, arenosos y filtrantes, siendo posible su adaptación hasta altitudes entre 800 y 1000 m.
    El Pino Pinaster es una especie resinera por excelencia, pero en Galicia se experimentó la explotación de resina con resultados muy poco alentadores, tal es así, que hoy en día esta actividad resinera está totalmente abandonada.
    La productividad de madera de esta especie es bastante variable según la zona de Galicia (litoral o montaña) y teniendo en cuenta las temperaturas muy variables que se detectan en los distintos lugares de Galicia.
    A la principal producción que es la madera, podemos añadir como complemento la producción de setas comestibles (Boletus edulis, Boletus pinophyllus, Suillus luteus, Lactarius spp. o Tricholoma portentuseme).
    Pinus Radiata, esta especie originaria de Monterrey (California), alcanza los 20/30 m. de altura y sus raíces son muy superficiales, las piñas que producen son de maduración bienal y pueden permanecer varios años en el árbol sin soltar la simiente (piñones).
    Esta especie se regenera bien después de los incendios, porque el calor del fuego favorece la apertura de las piñas y luego el aire esparce la simiente por los alrededores.
    Fue introducida esta especie en Galicia a mediados del S. XIX y actualmente se extiende sobre una superficie aproximada de 90/100.000 hectáreas. Es una especie muy empleada en la repoblación forestal durante los últimos lustros por su rápido crecimiento.
    En Galicia existe una tercera especie denominada Pinus Sylvestris, esta es una especie euroasiática que alcanza los 30/40 m. de altura y según los análisis realizados, atestiguan que fue una especie abundante en Galicia hace unos 10.000 años, es decir después de última glaciación.
    Se encuentra esta especie por encima de los 800/1000 m de altitud, extendiéndose aproximadamente sobre 60.000/80.000 hectáreas. Su madera es de buena calidad, resinosa y compacta, empleándose para ebanistería, construcción, etc. Esta especie es más lenta en crecimiento que las dos anteriores (Pinus Pinaster y Pinus Radiata), como se ha reseñado anteriormente su madera es de mejor calidad que la de las otras dos especies, ofreciendo también una mayor calidad estética por su porte esbelto y el contraste de su copa de color verde claro.
    Resumiendo, que estas tres especies conviven desde mediados del S. XIX con las plantaciones de eucaliptos, teniendo estas últimas plantaciones sus detractores y sus defensores, unos en contra por la cantidad de nutrientes y agua que absorben y otros a favor por su rápido crecimiento y rentabilidad económica.


sábado, 5 de julio de 2014

NOSTALGIA DE LOS MONTES Y MONTAÑAS DE GALICIA

  


   Los montes y montañas desde el punto de vista nostálgico para los gallegos tienen dos aspectos muy diferenciados. El monte en Galicia es algo muy cercano, podíamos decir que es algo doméstico y humano, contrariamente a la montaña que podíamos referenciarla como más lejana a nosotros, como más sobrepuesta e incluso más sobrehumana.
    
    Esta percepción nostálgica es a mi modo de ver, el sentimiento más expresivo de la Galicia más profunda, es decir, que las gentes que aman y respetan la naturaleza añoran tiempos pasados, en los cuales se conservaba el monte como cientos y cientos de años anteriores sin apenas alteraciones, pero a pesar de todo, los que hemos nacido y vivimos en este paraíso natural, nos sentimos orgullosos de nuestros montes y montañas aun teniendo en cuenta lo negativo que supone los grandes intereses económicos para su explotación o por el grave deterioro que sufren en la actualidad (contaminación, degradación e incendios).
   
  Los montes en Galicia al estar más cercanos a los núcleos de población, sus recursos son más aprovechables (pastoreo, madera, frutos silvestres o apicultura entre otros), mientras que la montaña situada más lejos y a más altitud, la explotación de recursos es mucho menor que la del monte, hemos de tener también en cuenta que algunas montañas de Galicia su altitud sin ser relevante comparativamente con cimas universales, si tienen una elevación considerable, así por ejemplo Pena Trivinca tiene una altitud de 2.127 m., Pena Negra 2.123 m., Pena Survia 2.112 m. y elevaciones entre los 1.640 m y 2.000 m. en Manzaneda, O Courel y Ancares.
  
  Desde el punto de vista de la propiedad de los montes en Galicia, hemos de tener en cuenta que desde la Baja Edad Media hasta el s. XIX, se plantearon numerosos conflictos sobre su propiedad, debido al sistema de pro-indiviso, lo que en cierta medida ayudó a mantener hasta nuestros días este régimen de propiedad y conservar el minifundio existente.
  
  La propiedad del monte en Galicia se diferenciaba y sigue diferenciándose a otras regiones como Castilla, Andalucía o Extremadura, donde existía un régimen de titulación municipalizado y bajo esta Administración, su explotación representaba unos ingresos económicos para los Ayuntamientos, siendo esta situación prácticamente desconocida en Galicia, tanto es así, que durante las leyes de desamortización a diferencia de otras regiones de España, poca o escasa repercusión han tenido sobre los montes gallegos.
   
  Bien es cierto que a lo largo de la historia se han elaborado distintas leyes sobre la propiedad de los montes gallegos y su explotación, llegando hasta la actualidad donde existe la propiedad particular, vecinal (en mano común) o estatal.




Propiedad del monte en Galicia. 
Tipo de Propiedad
Arbolado
Matorral
Total Has
Total Has (%)






PRIVADA
Particular
795585
402113
1197698
63,7
Vecinal
148323
470720
619043
32,9
PÚBLICA
Estado/CCAA
19198
11636
30834
1,6
Municipal
12970
19347
32317
1,7






Total Galicia
976076
903816
1879892
100


   Todo lo anteriormente expuesto sin tener un gran valor informativo, si está impregnado de un sentimiento profundo de sensibilidad, nostalgia y cariño hacia nuestros montes, que en cierto modo forman parte del sentir y vivir de los gallegos, a pesar del olvido que tienen sobre el tema parte de los habitantes “urbanitas” de las principales ciudades gallegas, gentes que han tenido y siguen teniendo raíces rurales y que por lo tanto debían de tener sensibilidad y aprecio a los montes gallegos.
  
   

domingo, 2 de marzo de 2014

FIRMAS FORÁNEAS SE REFUGIAN EN GALICIA PARA CRIAR VISÓN TRAS EL VETO EUROPEO


Proyectos en A Coruña y Pontevedra esquivan la prohibición en otros países

Silvia R. Pontevedra  

Granja de visones Chan do Monte en Negreira / ÓSCAR CORRAL

Reino Unido, Austria, Suiza y Croacia han prohibido las granjas de visón. El último país europeo en sumarse a la medida ha sido Holanda, el tercer productor mundial de piel de este mustélido. Allí los granjeros tienen de plazo hasta 2024 para desmantelar sus negocios, y mientras tanto empiezan a buscar lugares alternativos para instalar sus jaulas. El clima gallego, por los ciclos de luz solar y la humedad propios de estas latitudes, es el mejor en España y uno de los más aptos de Europa para que los animales que van a ser despellejados se críen lozanos, con un pelo brillante y suave. En los últimos días han coincidido dos comunicados de grupos ecologistas, Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) y Adega, alertando sobre lo que la primera define como “amenaza de avalancha de granjas de visones americanos”, y la segunda, como “espantada hacia Galicia de las peleteras” que pone a la comunidad en “alto riesgo biológico”.

El mayor peligro está en las posibles sueltas masivas a cargo de quienes la SGHN llama “ecocidas”. El Neovison visones una especie altamente invasora que se extiende ya, según mapas oficiales del Ministerio de Medio Ambiente, prácticamente por todas las cuencas gallegas a causa de los asaltos a granjas entre 2001 y 2010. Ese año se produjo la última suelta “ecocida”, y los criadores tomaron fuertes medidas de seguridad, durmiendo incluso entre las hileras de jaulas, desde entonces, para hacer guardia. Tras alguna liberación masiva en granjas del sur de Pontevedra el visón americano ha llegado a nado incluso a las Cíes, donde es considerado por los responsables del Parque Nacional como una de las peores amenazas. La población autóctona y en peligro de extinción de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) se redujo a la mitad en los últimos años y buena parte de la culpa la tiene el visón depredador, que se libró de morir por un abrigo y se adueñó de la isla.

La SGHN se basa en las solicitudes a la Xunta que aparecen en los últimos diarios oficiales, aunque no todas ellas están respaldadas, de momento, por capital extranjero. En el DOG hay un “proyecto de construcción de naves para la cría de visones” en Forcarei promovido por Celtik Mink, SL, con capacidad para 9.472 madres, 1.890 machos y 43.192 crías. También aparece otro plan privado para ampliar una explotación en Monte Xalo, un enclave de Carral que padeció una sonada suelta en abril de 2004. Además, Agapel Pelting, una peletera con sede en el recinto ferial de Silleda, se ha aliado con la finlandesa Saga Furs (una de las mayores casas de subastas del sector en Europa) para promover su propia granja de visones en Agolada.

Adega va más allá en su recuento y habla de un “boom de solicitudes”, incluso en Red Natura, que “brotan” en Sobrado, Agolada, A Estrada, Oza dos Ríos, Oia o Forcarei. El proyecto participado por la nórdica Saga Furs aspira a despachar al mercado internacional 50.000 pieles al año. Actualmente, en Galicia ya existen algunas granjas capaces de superar esta cifra, pero no son muchas. En total, de la comunidad sale el 80% de la producción estatal, 700.000 pieles de visón, y todas se exportan a las cuatro casas de subastas que se reparten Finlandia, Dinamarca, Canadá y Estados Unidos. Estas son las que mandan en el planeta peletero.

jueves, 10 de octubre de 2013

12 DE OCTUBRE, NADA QUE FESTEJAR


EcoPortal.net
Por Eduardo Galeano
 
El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

***

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ("que deprendan fablar"). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental ("mentally retarded") porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

***

El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.

De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir el nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.

Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?

***

Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.

El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.

En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás. Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.

***

Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.

La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugios comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.

El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.

***

El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador:

 -No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento.

 Y canta lo que le cuenta la neblina:

-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.

Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo:

-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.

Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío?

El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demás instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.

***

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

***
 
Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.

América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.

***
 
Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.

El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de los indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.

El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.

Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.

El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.

***

El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.

En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.

Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vivió de la rebelión se transmite por los genes.

Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.

Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.

Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino? Tiempo.

Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.

***

¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.

No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada? Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:

¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.

 ¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no tienen vergüenza.

 ¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de riqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre.

 ¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.

 ¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces de castigo ni doctrina.

 ¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por pura estupidez.

 ¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son incapaces de dominar sus instintos.

 ¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.

¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? Porque viven en la antesala del infierno.

***

En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:

-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?

El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.

En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.

***

En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo:

-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.

Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.

Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.

En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un país respetuoso de los derechos humanos:

-No somos una tribu -aseguró el general.

***

Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.

Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombres y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.

Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitario. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.

Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo.

¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas del Fas West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha contado el profesor Tarpán, que nunca estuvo.

Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después robaron el África de mí.

La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.

***

A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.

Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.

Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.

En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.

Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas religiosas.

En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.

Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las aguas dulces, fue la Virgen de la Candelaria...

Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas las demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez:

-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.

Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.

***

La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias. Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia racial consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:

-Cuando dejamos Misisipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.

Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.

***

Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:

-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.

Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.

La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.

***

El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitamente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega.

***

Hace algún tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:

-Es el oprimido el que descubre al opresor.

Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.

Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.

¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?

Tomado de: Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno Editores, México, 1992.