Revista de ecología, naturaleza y paisajismo

sábado, 25 de junio de 2016

PLANTACIÓN DE ÁRBOLES EN GALICIA





    En Galicia según el Inventario Forestal Nacional del año 2009, solamente el 29% de la superficie arbolada corresponde a bosque autóctono, lo cual representa un continuo retroceso en la conservación de las masas arboladas autóctonas.
    Con el transcurrir del tiempo, la superficie de bosque autóctono en Galicia sigue decreciendo y todo ello a causa de una política forestal errónea, lo cual es consecuencia de la autorización para uso del suelo de plantaciones de especies de crecimiento rápido.
    Los bosques gallegos hace ya mucho tiempo que han dejado de representar su propia identidad, su cultura, su uso e incluso modificando sustancialmente su paisaje, todo ello por beneficiar al sector maderero y a una economía de mercado que nada tiene que ver con el aprovechamiento tradicional, la utilidad y los cuidados que los bosques gallegos han tenido a lo largo del tiempo.
    Durante siglos en Galicia el bosque se ha conservado de una manera sostenible en lo referente a sus talas, pastoreo y aprovechamiento de su masa vegetal, pero como señalamos anteriormente, este bien hacer, desde un tiempo a esta parte se desechó apostando por otro tipo de explotación (entiéndase monocultivos), menos conservador pero más rentable económicamente, todo ello sin tener en cuenta, el peculiar sistema dinámico, conservador e integral de los bosques gallegos.
    Hemos de tener en cuenta que las especies autóctonas, por estar mejor adaptadas a los suelos gallegos, no ofrecen retrocesos cuando se cambian de usos los suelos, por el contrario las especies rápidas de crecimiento, empobrecen los suelos y dificultan el desarrollo de las especies autóctonas.
    En Galicia desde hace siglos, han existido y siguen existiendo maderas de buena calidad (castaño, roble, cerezo o nogal), pero a mi entender se debía potenciar más su plantación para elevar su valor económico y al mismo tiempo conservar las plantaciones autóctonas, bien es verdad que todo el territorio gallego no reúne las condiciones edáficas y geológicas para el desarrollo de estas especies, pero en aquellos lugares en que es posible su crecimiento, insisto, en que se debía potenciar su explotación.






















miércoles, 19 de agosto de 2015

INCENDIOS EN GALICIA AÑO 2015

    




    Si partimos de la base de que Galicia en lo relacionado con el monte como en otras muchas cosas, es peculiar y diferente respecto a otras regiones de España, nos encontramos en principio de que a mediados del siglo XIX, Galicia tenía muy poca superficie arbórea (quizá solamente el 5% - 6% de su superficie estaba arbolada), debido principalmente a la necesidad de roturar el monte para conseguir tierra labrada y así cosechar cereales. Entonces nos vemos que en aquel momento, el conocimiento sobre lo forestal era muy escaso, hasta que las diferentes administraciones públicas a comienzos del siglo XX, comenzaron a regular su uso del monte dictando normativas que algunas todavía hoy están en vigor. 

    Por otra parte hemos de tener en cuenta que la titularidad de la propiedad de parcelas en Galicia, en algunos casos es de difícil identificación, bien porque sus propietarios fallecieron y sus herederos no han tomado el relevo en la atención de los cuidados y desbrozados, dándose el caso de que muchos propietarios no viven en territorio nacional como consecuencia de la necesidad de emigrar hace muchos años y no haber retornado a su lugar de origen.

    Por tanto la gran cantidad de incendios que asola este verano de 2015 a Galicia arrasando miles de hectáreas de monte y arbolado, tiene su origen en diversos factores tales como el no desbrozar regularmente las parcelas, la falta de pastoreo intensivo como se llevaba antiguamente lo que suponía mantener limpio el monte, las altas temperaturas de este año, la no retirada de los restos después de efectuar las talas, restos estos que permanecen secos sobre las parcelas, lo que origina una situación de alto riesgo cuando se inicia un incendio, al ser los restos madereros un manto vegetal altamente combustible. Otro factor de riesgo es el de utilizar maquinaria en el monte durante las épocas secas, lo que acarrea que algunas veces se inicie un incendio al desprenderse chispas de la maquinaria.

    Asimismo otro factor importante a la hora de evaluar los incendios en Galicia (más de 70 incendios en un solo día del mes de agosto de este año 2015), es el de la despoblación del medio rural, el abandono de la limpieza forestal y la descapitalización tanto humana como económica durante los últimos años.

    Y por último señalar la irresponsabilidad de los incendiarios, que con su proceder conscientes o no de los hechos que realizan, o bien porque sufren un descontrol de sus impulsos, nos lleva a señalar este factor como principal de todos los mencionados.

    Resumen: Que una explicación global sobre los incendios en Galicia no existe, en cada comarca son diferentes las causas, en algunos lugares es la mala explotación de los recursos, en otros casos el mal aprovechamiento forestal y en otros puntos del territorio gallego, los grandes intereses bien de uso o económicos.


    Por último decir que en Galicia existe una normativa sobre el mantenimiento del monte, que afecta a la responsabilidad de sus propietarios, así como mantener las parcelas en buen estado de limpieza para prevenir los incendios, teniendo en cuenta que no solamente se le puede exigir responsabilidades a las administraciones públicas, cuando esta responsabilidad así como la prevención ha de ser compartida por todos.

jueves, 28 de agosto de 2014

PLANTACIONES MADERERAS EN GALICIA

   
    El plan Forestal de Galicia (1992), fue presentado en su momento por la Administración como la gran solución para la silvicultura en Galicia y al mismo tiempo fue criticado por algunas organizaciones ambientalistas, por su excesivo enfoque a producir beneficios económicos sin tener en cuenta otros factores como puede ser entre otros la conservación de las frondosas autóctonas.
    En Galicia las especies predominantes de pinos son dos: el Pinus Pinaster y el Pinus Radiata. La primera especie es una conífera de la región mediterránea occidental, existiendo dos subespecies, atlántica y mediterránea. La especie atlántica se viene utilizando en repoblaciones forestales desde el S. XVIII por ser un árbol muy frugal que acepta suelos poco profundos, arenosos y filtrantes, siendo posible su adaptación hasta altitudes entre 800 y 1000 m.
    El Pino Pinaster es una especie resinera por excelencia, pero en Galicia se experimentó la explotación de resina con resultados muy poco alentadores, tal es así, que hoy en día esta actividad resinera está totalmente abandonada.
    La productividad de madera de esta especie es bastante variable según la zona de Galicia (litoral o montaña) y teniendo en cuenta las temperaturas muy variables que se detectan en los distintos lugares de Galicia.
    A la principal producción que es la madera, podemos añadir como complemento la producción de setas comestibles (Boletus edulis, Boletus pinophyllus, Suillus luteus, Lactarius spp. o Tricholoma portentuseme).
    Pinus Radiata, esta especie originaria de Monterrey (California), alcanza los 20/30 m. de altura y sus raíces son muy superficiales, las piñas que producen son de maduración bienal y pueden permanecer varios años en el árbol sin soltar la simiente (piñones).
    Esta especie se regenera bien después de los incendios, porque el calor del fuego favorece la apertura de las piñas y luego el aire esparce la simiente por los alrededores.
    Fue introducida esta especie en Galicia a mediados del S. XIX y actualmente se extiende sobre una superficie aproximada de 90/100.000 hectáreas. Es una especie muy empleada en la repoblación forestal durante los últimos lustros por su rápido crecimiento.
    En Galicia existe una tercera especie denominada Pinus Sylvestris, esta es una especie euroasiática que alcanza los 30/40 m. de altura y según los análisis realizados, atestiguan que fue una especie abundante en Galicia hace unos 10.000 años, es decir después de última glaciación.
    Se encuentra esta especie por encima de los 800/1000 m de altitud, extendiéndose aproximadamente sobre 60.000/80.000 hectáreas. Su madera es de buena calidad, resinosa y compacta, empleándose para ebanistería, construcción, etc. Esta especie es más lenta en crecimiento que las dos anteriores (Pinus Pinaster y Pinus Radiata), como se ha reseñado anteriormente su madera es de mejor calidad que la de las otras dos especies, ofreciendo también una mayor calidad estética por su porte esbelto y el contraste de su copa de color verde claro.
    Resumiendo, que estas tres especies conviven desde mediados del S. XIX con las plantaciones de eucaliptos, teniendo estas últimas plantaciones sus detractores y sus defensores, unos en contra por la cantidad de nutrientes y agua que absorben y otros a favor por su rápido crecimiento y rentabilidad económica.


sábado, 5 de julio de 2014

NOSTALGIA DE LOS MONTES Y MONTAÑAS DE GALICIA

  


   Los montes y montañas desde el punto de vista nostálgico para los gallegos tienen dos aspectos muy diferenciados. El monte en Galicia es algo muy cercano, podíamos decir que es algo doméstico y humano, contrariamente a la montaña que podíamos referenciarla como más lejana a nosotros, como más sobrepuesta e incluso más sobrehumana.
    
    Esta percepción nostálgica es a mi modo de ver, el sentimiento más expresivo de la Galicia más profunda, es decir, que las gentes que aman y respetan la naturaleza añoran tiempos pasados, en los cuales se conservaba el monte como cientos y cientos de años anteriores sin apenas alteraciones, pero a pesar de todo, los que hemos nacido y vivimos en este paraíso natural, nos sentimos orgullosos de nuestros montes y montañas aun teniendo en cuenta lo negativo que supone los grandes intereses económicos para su explotación o por el grave deterioro que sufren en la actualidad (contaminación, degradación e incendios).
   
  Los montes en Galicia al estar más cercanos a los núcleos de población, sus recursos son más aprovechables (pastoreo, madera, frutos silvestres o apicultura entre otros), mientras que la montaña situada más lejos y a más altitud, la explotación de recursos es mucho menor que la del monte, hemos de tener también en cuenta que algunas montañas de Galicia su altitud sin ser relevante comparativamente con cimas universales, si tienen una elevación considerable, así por ejemplo Pena Trivinca tiene una altitud de 2.127 m., Pena Negra 2.123 m., Pena Survia 2.112 m. y elevaciones entre los 1.640 m y 2.000 m. en Manzaneda, O Courel y Ancares.
  
  Desde el punto de vista de la propiedad de los montes en Galicia, hemos de tener en cuenta que desde la Baja Edad Media hasta el s. XIX, se plantearon numerosos conflictos sobre su propiedad, debido al sistema de pro-indiviso, lo que en cierta medida ayudó a mantener hasta nuestros días este régimen de propiedad y conservar el minifundio existente.
  
  La propiedad del monte en Galicia se diferenciaba y sigue diferenciándose a otras regiones como Castilla, Andalucía o Extremadura, donde existía un régimen de titulación municipalizado y bajo esta Administración, su explotación representaba unos ingresos económicos para los Ayuntamientos, siendo esta situación prácticamente desconocida en Galicia, tanto es así, que durante las leyes de desamortización a diferencia de otras regiones de España, poca o escasa repercusión han tenido sobre los montes gallegos.
   
  Bien es cierto que a lo largo de la historia se han elaborado distintas leyes sobre la propiedad de los montes gallegos y su explotación, llegando hasta la actualidad donde existe la propiedad particular, vecinal (en mano común) o estatal.




Propiedad del monte en Galicia. 
Tipo de Propiedad
Arbolado
Matorral
Total Has
Total Has (%)






PRIVADA
Particular
795585
402113
1197698
63,7
Vecinal
148323
470720
619043
32,9
PÚBLICA
Estado/CCAA
19198
11636
30834
1,6
Municipal
12970
19347
32317
1,7






Total Galicia
976076
903816
1879892
100


   Todo lo anteriormente expuesto sin tener un gran valor informativo, si está impregnado de un sentimiento profundo de sensibilidad, nostalgia y cariño hacia nuestros montes, que en cierto modo forman parte del sentir y vivir de los gallegos, a pesar del olvido que tienen sobre el tema parte de los habitantes “urbanitas” de las principales ciudades gallegas, gentes que han tenido y siguen teniendo raíces rurales y que por lo tanto debían de tener sensibilidad y aprecio a los montes gallegos.
  
   

domingo, 2 de marzo de 2014

FIRMAS FORÁNEAS SE REFUGIAN EN GALICIA PARA CRIAR VISÓN TRAS EL VETO EUROPEO


Proyectos en A Coruña y Pontevedra esquivan la prohibición en otros países

Silvia R. Pontevedra  

Granja de visones Chan do Monte en Negreira / ÓSCAR CORRAL

Reino Unido, Austria, Suiza y Croacia han prohibido las granjas de visón. El último país europeo en sumarse a la medida ha sido Holanda, el tercer productor mundial de piel de este mustélido. Allí los granjeros tienen de plazo hasta 2024 para desmantelar sus negocios, y mientras tanto empiezan a buscar lugares alternativos para instalar sus jaulas. El clima gallego, por los ciclos de luz solar y la humedad propios de estas latitudes, es el mejor en España y uno de los más aptos de Europa para que los animales que van a ser despellejados se críen lozanos, con un pelo brillante y suave. En los últimos días han coincidido dos comunicados de grupos ecologistas, Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) y Adega, alertando sobre lo que la primera define como “amenaza de avalancha de granjas de visones americanos”, y la segunda, como “espantada hacia Galicia de las peleteras” que pone a la comunidad en “alto riesgo biológico”.

El mayor peligro está en las posibles sueltas masivas a cargo de quienes la SGHN llama “ecocidas”. El Neovison visones una especie altamente invasora que se extiende ya, según mapas oficiales del Ministerio de Medio Ambiente, prácticamente por todas las cuencas gallegas a causa de los asaltos a granjas entre 2001 y 2010. Ese año se produjo la última suelta “ecocida”, y los criadores tomaron fuertes medidas de seguridad, durmiendo incluso entre las hileras de jaulas, desde entonces, para hacer guardia. Tras alguna liberación masiva en granjas del sur de Pontevedra el visón americano ha llegado a nado incluso a las Cíes, donde es considerado por los responsables del Parque Nacional como una de las peores amenazas. La población autóctona y en peligro de extinción de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) se redujo a la mitad en los últimos años y buena parte de la culpa la tiene el visón depredador, que se libró de morir por un abrigo y se adueñó de la isla.

La SGHN se basa en las solicitudes a la Xunta que aparecen en los últimos diarios oficiales, aunque no todas ellas están respaldadas, de momento, por capital extranjero. En el DOG hay un “proyecto de construcción de naves para la cría de visones” en Forcarei promovido por Celtik Mink, SL, con capacidad para 9.472 madres, 1.890 machos y 43.192 crías. También aparece otro plan privado para ampliar una explotación en Monte Xalo, un enclave de Carral que padeció una sonada suelta en abril de 2004. Además, Agapel Pelting, una peletera con sede en el recinto ferial de Silleda, se ha aliado con la finlandesa Saga Furs (una de las mayores casas de subastas del sector en Europa) para promover su propia granja de visones en Agolada.

Adega va más allá en su recuento y habla de un “boom de solicitudes”, incluso en Red Natura, que “brotan” en Sobrado, Agolada, A Estrada, Oza dos Ríos, Oia o Forcarei. El proyecto participado por la nórdica Saga Furs aspira a despachar al mercado internacional 50.000 pieles al año. Actualmente, en Galicia ya existen algunas granjas capaces de superar esta cifra, pero no son muchas. En total, de la comunidad sale el 80% de la producción estatal, 700.000 pieles de visón, y todas se exportan a las cuatro casas de subastas que se reparten Finlandia, Dinamarca, Canadá y Estados Unidos. Estas son las que mandan en el planeta peletero.

martes, 28 de mayo de 2013

GALICIA NO ES UNA MINA, 2 DE JUNIO, 12 HORAS, MANIFESTACIÓN EN SANTIAGO DE COMPOSTELA

Con esta manifestación se pretende expresar el rechazo que está generando el incremento de concesiones mineras en Galicia por parte de la Xunta sin atender a la salvaguarda de espacios protegidos, comunidades humanas y medio ambiente; ni a la defensa de los miles de personas y puestos de trabajo que están amenazados por las actividades extractivas de unas pocas empresas.

 
Xoán Doldán, profesor de la USC y presidente de la Asociación de Economía Ecológica de España, denuncia que la minería a cielo abierto no afecta sólo a algunas parroquias y comarcas, sino que supone “un desembarco masivo de empresas transnacionales mineras, con el apoyo activo del Gobierno Gallego, para transformar radicalmente nuestro territorio y convertirlo en una mina a cielo abierto”. También advirtió el profesor de la USC que se está a promover una “economía de la miseria”, jugándose con la situación crítica por la que atraviesan muchas familias al prometer puestos de trabajo “que no van a existir porque la minería ha avanzado mucho en la utilización de maquinaria y en la reducción de mano de obra humana. Y eso sin hablar de la destrucción de empleo que provocará en muchos sectores económicos asentados e incompatibles con la explotación minera de la tierra. Con la economía de la miseria se quiere dividir a las comunidades y eso dejará una herencia terrible cuando las empresas marchen, además de una pérdida patrimonial irreparable”.

Iñaki Varela, de la organización ecologista Verdegaia, denuncia que, tanto la Xunta como el Gobierno del Estado, introdujeron cambios legislativos en los últimos tiempos dirigidos a quitar todo tipo de traba a la explotación de la tierra como generadora de recursos para empresas: la Ley del Suelo o la de Costas, el Plan Acuícola, la construcción de parques eólicos, o las Directrices de Ordenación del Territorio estarían en esta línea. Y este tipo de explotación sólo es posible “matando primero al medio rural y echando a la gente que lo habita para que la Xunta pueda cedérselo a las grandes empresas extractivas”.

En la misma línea se expresa la secretaria general del Sindicato Labrego Galego, Isabel Vilalba Seivane, que compara este modelo “depredador de nuestro medio rural y de nuestro futuro” con la explotación colonial que sufrieron en el pasado América Latina y África. Vilalba denuncia que el Plan Sectorial de Actividades Extractivas de la Xunta “es esclarecedor, pues permite la instalación de proyectos extractivos y contaminantes en todo el territorio gallego —un total de 520 licencias a mayores de las que ya están activas—, y autoriza la explotación minera en espacios hasta ahora protegidos por su valor ecológico o agrario. Incluso se habla de dotar de legitimidad actividades extractivas que no cumplen siquiera la legislación”. La secretaria general del SLG critica la desinformación y las trabas que tienen las personas afectadas para alegar contra estos proyectos, y afirma que “están secuestrando nuestros derechos democráticos”.

Iván Olmos, de la Plataforma Veciñal Corno do Monte, colectivo que se opone al proyecto minero de extracción de feldespato en la Limia, compara los diez puestos de trabajo que ofrece la empresa levantina Minecer frente a los 350 empleos que destruiría su actividad en la comarca limiá. “Acaso representamos sólo el 0’08% de la población gallega, pero nuestra actividad económica produce 27 millones de euros al año frente a los 3 millones que generaría la extracción de feldespato al año en el mejor de los casos”.

Roi Ver, de la Plataforma en Defensa de Corcoesto y Bergantiños, colectivo que se opone a la extracción de oro en Corcoesto, llama la atención sobre la división y enfrentamiento vecinal que está a provocar este proyecto. Ver denuncia las amenazas y mentiras que están a padecer los propietarios de las tierras afectadas por parte de la empresa, que pretende comprar los terrenos a precio de saldo. Lola Torrano, de Contramínate Laxe, ahonda sobre el impacto medioambiental que tendría este proyecto, que supone una seria amenaza para los recursos pesqueros, perceberos y marisqueros, al igual que para los acuíferos, el medio ambiente y la salud de las personas que viven en el entorno.

Si ya son preocupantes y graves las amenazas de Corcoesto y La Limia, hace falta no olvidar que están en trámite licencias mineras en todo el territorio gallego y en espacios protegidos como A Fonsagrada, Santa Comba, Zas, a Serra do Galiñeiro, Órdes, a Terra Chá, Cartelle, Castrelo de Miño, Compostela o as Fragas do Eume.